Chestela's Blog

Por la vida, con pocas cosas pero qué cosas!!

Croniquita Life is magnifique!

El dia amaneció algo nublado y fresco, a la hora del almuerzo se tornó pesado y húmedo y ya casi sobre la hora del té está “raro”.

foto del Restaurante El Mercado

Los días indecisos como hoy tienen el mal efecto de llenarme la cabeza de pajaritos y la panza de antojos. Por lo pronto pasear por Puerto Madero en Buenos Aires es algo que me apetecería mucho más, que estar aquí encerrada en la oficina cotizando viajes de placer para otras personas.

Para quienes tengan un bolsillo fortachón, programar el paseo comenzando con un desayuno en el Hotel Faena por ejemplo, es un lujo que gente de la farándula suele darse. El restaurante que oficia de desayunador se llama El Mercado y tiene un estilo que a mí me gusta dependiendo del día y el humor que tenga. Y bué… si de diseño se trata, el hotel está lleno de detalles para observar y recorrer porque en sí mismo es una atracción. El restaurante tiene un techo que recuperaron de un antigo hotel de San Telmo y en las vitrinas hay vajilla de época, fotografías antiguas y cosas que entretienen además de la comida que se elabora 100% en la cocina propia. En la parte de servicios, la tradicional conserjería que ostentan la mayoría de los hoteles no existe y al huésped cuando ingresa, se le asigna un mayordomo personalizado llamado experience manager quien se hace cargo de sus necesidades. Lo más loable de esto es que la rotación de empleados dentro del hotel es tan baja, que los huéspedes que regresan, probablemente tendrán al mismo anfitrión. Esa personalización en el servicio es un touch de diferenciación y le da el glamour de lo distinguido.

La tarifa incluye: traslado privado desde el aeropuerto, desayuno, servicio de té por las tardes en la habitación, llamadas locales, periódico local, servicio de planchado de ropa y lustrado de calzado en el momento del arribo, piscina climatizada, acceso al Business Center con asistencia personalizada, gimnasio con personal trainer

Siguiendo por el Dique 2 van a ver el viejo Molino Porteño que fue construido en 1891. Hasta 1956 se elaboró allí la harina Blancaflor ¿se acuerdan? y fue declarado Patrimonio Nacional hace ya unos años. Ya en el Dique 3, encontramos el Buque Museo Fragata Sarmiento. Se puede visitar la cubierta y el interior todos los días de 9 a 20. Y sobre ese mismo Dique está el conocido Puente de la Mujer que supuestamente representa una pareja bailando tango pero mi imaginación no da para tanto y NUNCA veo a la bendita pareja.

Por ahí cerquita, exactamente en Avda. Antártida 1355, está el Museo Hotel de Inmigrantes fue el refugio del 40 por ciento de los inmigrantes que llegaron a la ciudad entre 1911 y 1920. Se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 17 y los fines de semana de 11 a 18. Para el que tenga ganas de ver si la firma de algún familiar se encuentra registrada en su libro de huéspedes!

Y por la noche…bueno, pueden prepararse para una velada romántica a bordo del Barco Humberto M.

Con Max lo disfrutamos muchísimo así que si quieren algo diferente para una noche especial se los súper recomiendo. La atmósfera es muy íntima y a pesar de que hay varias parejas, la distancia protege la privacidad de las conversaciones en cada mesa.

La experiencia comienza con el arribo al puerto. Un recepcionista les da la bienvenida y una serie de protocolos previos les darán la pauta de que lo que van a vivir será una hermosa experiencia. Les chusmeo que hay un violinista que es BRILLANTE! Y para nada intrusivo al igual que los fotógrafos que en algún momento aparecerán para tomarles una fotografía para el recuerdo.

La presentación de los platos es sobria y correcta. El timming del servicio es adecuado. El menú de tres tiempos es sabroso y completo. No hay personal yendo y viniendo por el pasillo más que lo justo y necesario. El ritmo es estable. No se escuchan ruidos típicos de cocina, ni choques de vajilla o rechinar de cubiertos. No hay olor a comida al ingresar al barco. Las alfombras están limpias, los vidrios no presentan marcas de grasa ni deditos marcados por lo menos al ingreso e inicio de la experiencia. Las sillas no están vencidas y son mullidas, las mesas no tambalean.

Hay momentos que son emocionantes en ese barco: Gente mayor que festeja su aniversario de 50 años de casados con la misma mirada de amor y cariño de una pareja de recién casados, propuestas de matrimonio con pedido de mano al viejo estilo, anuncios de embarazos, etc etc. Lo bueno de esta propuesta porteña es que el “evento” lo crean los comensales. El barco actúa como un marco dorado que mientras navega por el Rio de la Plata en horas de la noche, ofrece vistas maravillosas de la ciudad de Buenos Aires. Los lugares para cenas románticas no abundan en Buenos Aires y en mi lista de lugares preferidos, lo ubicaría junto a La Biblioteque del hotel Sofitel donde tomar un chocolate caliente frente a ese hogar en invierno es una experiencia soñada y tal como el slogan que ostentan LIFE IS MAGNIFIQUE!!

Les mando un abrazo fuerte y seguimos in touch!!!

PD:  por las dudas aclaro que no tuve que pagar nada!! sinó me hubiese fundido en un dia! pero la idea es compartir la experiencia que fue un verdadero regalo 🙂

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Muchas gracias por tu visita! almabrazo

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